Las islas se alzan como esculturas, conjugando su cometido primario de almacenaje con la función estética de descomponer las barreras visuales y extendiendo el espacio de la cocina al resto de la estancia.

Su estética y funcionalidad y sus acabados texturizados, lo hace ideal para las tendencias minerales de diseño, creando ambientes agradables.

Las modernas técnicas de fabricación han posibilitado la aplicación a la cocina de este material natural ampliamente contrastado. Se trata de un producto homogéneo que perdura en el tiempo, su higiénica superficie es resistente a la radiación UV y a rayaduras, al desgaste, a los productos químicos y al calor.

La posibilidad de usar distintos acabados, así como las diferentes alternativas de gestión de residuos, contribuye a la personalización de la cocina en base a distintas preferencias estéticas.

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